EMBARAZO Y ACTIVIDAD FÍSICA

embarazo y actividad física

Durante muchos años han existido diferentes posturas sobre la realización de actividad física durante el embarazo, pero la relación positiva entre embarazo y actividad física ha estado clara desde tiempos de Aristóteles (S. III a.c.), quién asoció llevar un estilo de vida sedentario con el aumento en la probabilidad de tener un parto difícil.

Durante los meses de embarazo la mujer ve como su cuerpo sufre cambios morfológicos importantes, que en muchos casos puede vincularse con el aumento del riesgo de sufrir enfermedades como diabetes gestacionaria o hipertensión.

Los numerosos estudios científicos recientes, permiten asegurar una reducción en el riesgo de sufrir estas y otras complicaciones asociadas al embarazo por medio de la práctica sistémica de actividad física moderada.

Según la revista andaluza de deporte en su artículo «Prescripción del ejercicio físico durante el embarazo», algunos de estos beneficios son:
– Prevención de la preeclampsia, la diabetes gestacional, la ganancia excesiva de peso materno, la mejora en el rendimiento del embarazo, la estabilización del humor de la madre, el menor riesgo de padecer venas varicosas, el menor riesgo de trombosis venosas, la reducción de los niveles de disnea y la menor aparición de episodios de lumbalgia.

Ahora bien, el entrenamiento durante el embarazo no se puede tratar de igual manera que cualquier otro, por ello se deben de tener una serie de consideraciones:
 Conocimiento y permiso médico para la realización de actividad física.
 Realización de una valoración inicial por medio de personal cualificado.
 Realización de un programa individualizado por medio de personal cualificado.
 Prestar especial atención a las señales de alerta (sangrado vaginal, dolor de cabeza, mareos, descenso del movimiento fetal) y detener el ejercicio.

En cuanto a los beneficios de la práctica deportiva para la madre, los múltiples estudios publicados permiten obtener una lista de beneficios de la práctica deportiva para las madres, entre los que destacan:
 Reduce el dolor de espalda baja.
 Reduce el riesgo de sufrir diabetes gestacionaria.
 Mantiene la condición física de la madre.
 Mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad y la depresión.
 Mejora los diferentes procesos en el parto.

Una de las preguntas importantes es saber si cualquier actividad produce estos beneficios. La respuesta clara es no, ya que como muestran un gran número de estudios, la realización de actividad física a una intensidad máxima o sub-máxima no solo no produce estos efectos sino que puede provocar efectos negativos tanto en la madre, como en el feto, reducción de la cantidad de oxigeno que recibe durante el ejercicio, reducción de la frecuencia cardiaca e incluso una reducción del tamaño fetal.

ASPECTOS ANATOMICOS IMPORTANTES
Existen multitudes de cambios en el la mujer durante el embarazo tanto hormonales, estructurales como fisiológicos. A continuación vamos a centrarnos en tres puntos importantes:

El SUELO PÉLVICO es la zona del cuerpo situada en la parte antero-inferior del tronco en el fondo de la pelvis. Esta región sostiene la presión intraabdominal entre otras funciones. Dicha presión se ve aumentada durante el embarazo debido al aumento de peso y a la relajación de la musculatura del suelo pélvico como consecuencia del efecto hormonal.
No obstante, se le deberá prestar mayor atención al suelo pélvico en el postparto ya que además de los efectos anteriormente nombrados se añade el traumatismo obstétrico.
El entrenamiento específico de esta región realizado tanto durante la etapa de gestación como en la posterior, ha demostrado su efectividad a la hora de prevenir las disfunciones del suelo pélvico, sobre todo, en la incontinencia urinaria.

MIEMBRO INFERIOR: Las extremidades inferiores son más susceptibles de lesionarse durante el embarazo debido a los cambios hormonales. Una de las principales causas es el cambio del centro de gravedad provocando un desplazamiento del peso del cuerpo hacia los talones y favoreciendo la pronación.
Otra articulación que podemos ver dañada es la rodilla debido al aumento de peso que puede crear un exceso de presión, una hiperextensión o incluso problemas de condropatia rotuliana.

TRONCO: Esta es una de las partes del cuerpo que más modificaciones sufre, por no decir la que más, debido a la acomodación del feto. Los aspectos más notables y visibles son el aumento de la curvatura lumbar, cuya función es clave a la hora de poder mantener una actividad normal durante el embarazo, pudiendo llegar a aumenta dicha curvatura hasta un 60% en bipedestación.
También se produce un aumento de la hiperlordosis lumbar y la cifosis torácica debido a la compensación provocada por la distribución de los órganos en la cavidad abdominal.
Uno de los mayores problemas a partir del primer trimestre son los fuertes dolores lumbares durante la noche, siendo la complicación más común y teniendo un gran impacto en la calidad de vida de las madres embarazadas, que incluso en algunas ocasiones puede provocar una compresión del nervio ciático, que puede llegar a causar incapacidad funcional.

Además de los cambios físicos comentados, hay otros aspectos que pueden favorecer la aparición de la lumbalgia. Entre estos destacan el sedentarismo y la mala higiene postural ya sea habitual o adquirida por los cambios morfológicos derivados del embarazo.

Para finalizar, os dejamos un fragmento del artículo de la revista andaluza del deporte «Prescripción del ejercicio físico durante el embarazo», donde nos darán algunas recomendaciones:

Recomendaciones para la prescripción de ejercicio físico:

Las diversas modificaciones que sufre el cuerpo de la mujer gestante obligan a realizar adaptaciones específicas a la hora de prescribir ejercicio físico, de manera que se eviten posibles efectos adversos que pudieran interferir en el transcurso del embarazo. No obstante hay que apuntar que, ante cualquier complicación durante el embarazo, deberán ser meticulosamente evaluadas para evitar riesgos. Lo ideal sería que cada mujer, en cada embarazo, siguiera un programa de ejercicio individualizado. Este debería tener en cuenta el mes de gestación, la forma física de ese momento y la experiencia, si la hubiera, de un embarazo anterior. De manera que la práctica de ejercicio físico pueda reportar beneficios sin comprometer el desarrollo fetal ni a la futura madre.

El ejercicio físico reportará beneficios tanto a las mujeres que decidan continuar su práctica habitual de entrenamiento, como a aquellas que comiencen un programa, siempre y cuando no exista ninguna complicación
ginecológica.

Además de las recomendaciones específicas desarrolladas en los apartados
anteriores deben ser conocidas las recomendaciones generales y mínimas para la mujer gestante. El primer aspecto reseñable es la escasa producción científica que estudia el entrenamiento de fuerza en el embarazo, por lo que el grueso de las recomendaciones se centrará en el ejercicio cardiovascular.

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